CNSV considera que últimas inundaciones en Camargo y Nueva Montaña son consecuencia de mala gestión de la bahía de Santander

Previsión de aumento del nivel del mar e inundaciones en la Bahía de Santander para 2050 (Mapa de Climate Central).

La gestión integral de la bahía debe abordarse como un conjunto para recuperar su valor ecológico y de protección frente a las riadas

CNSV considera que últimas inundaciones en Camargo y Nueva Montaña son consecuencia de mala gestión de la bahía de Santander

Cantabria No Se Vende considera que las últimas inundaciones en la Camargo y Nueva Montaña son una consecuencia de la mala gestión de la bahía de Santander

Los últimos episodios de inundaciones en los barrios de Cros, en Muriedas, y de Nueva Montaña, en Santander, son consecuencia de una deficiente gestión de la bahía de Santander en su conjunto y de la falta de preocupación por mantener vivo un ecosistema de marismas que supone no solo una gran riqueza ecológica sino una barrera frente a posibles inundaciones. Además, se trata de una de las zonas registradas como de alto riesgo de inundación a consecuencia del cambio climático, por lo que es necesario plantearse su gestión de forma integral.

Ya sea por el mal funcionamiento de las estaciones de bombeo o por la mala regulación de las compuertas que conectan la marisma con la bahía, la realidad es que no existe una planificación adecuada del ecosistema de la bahía de Santander.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible reconocen que la gestión sostenible, conservación y restauración de estos ecosistemas costeros puedan ser la herramienta para reducir el riesgo y conseguir la adaptación al cambio climático, ya que las marismas son zonas de amortiguación que permiten mitigar los efectos de riadas, fuertes mareas o la previsible subida del nivel del mar.

Mientras, la bahía de Santander sigue sufriendo agresiones como la construcción de un centro comercial en Camargo en una zona de gran potencial ecológico. Como ya avisó ARCA en su momento, la parcela es una antigua marisma inundable conectada con la marisma de Raos, y su relleno no podría suponer sino una mayor colmatación de la zona.

Del mismo modo, el relleno de una parcela de marisma con flujo mareal en perfecto estado de conservación por parte del Puerto de Santander también supone un riesgo para la bahía. Su proximidad a la zona de aparcamiento de coches del puerto la convirtió en objetivo para la expansión, produciéndose un relleno que se encuentra actualmente casi finalizado pero paralizado por la justicia. Aunque no conectado directamente con la marisma de Raos, su localización era idónea para mejorar la conectividad de los flujos mareales y evitar cuellos de botella que impiden desaguar la marisma.

También han sido muchas las quejas por los suciedad y mala conservación del canal de Raos, en el barrio de Nueva Montaña, que sufre periódicamente vertidos que causan mortandad entre la fauna de la zona.

CNSV pide que se aborde la gestión integral de toda la bahía como un conjunto para recuperar su valor ecológico y de protección frente a las riadas. Se deben recuperar todas las antiguas zonas de marismas no ocupadas, regenerar las ya existentes eliminando las especies invasoras y mejorar la interconectividad entre ellas y la bahía para facilitar los flujos mareales.

 

 

CNSV considera que últimas inundaciones en Camargo y Nueva Montaña son consecuencia de mala gestión de la bahía de Santander