I.U y AEBE apuestan porque la Ley cántabra contra la violencia de género también ampare a las víctimas de segundo orden

Vanessa Monar (AEBE Cantabria) e Israel Ruiz Salmón (IU Cantabria)

Afirman que “Cantabria fue pionera y puede seguir siéndolo ampliando la protección al entorno de las mujeres víctimas de violencia machista”

I.U y AEBE apuestan porque la Ley cántabra contra la violencia de género también ampare a las víctimas de segundo orden

Izquierda Unida de Cantabria y AEBE Cantabria proponen que la Ley Integral para la Prevención de la Violencia Contra las Mujeres y Protección a sus Víctimas de la comunidad incluya a las de segundo orden, es decir, al entorno de las mujeres que, en muchas ocasiones, también sufren agresiones o situaciones de acoso cuando les apoyan o protegen.

En rueda de prensa, el coordinador general de IU Cantabria, Israel Ruiz Salmón, y la presidenta de AEBE (Asociación por una Educación Basada en Evidencias Científicas de impacto social), Vanessa Monar, han explicado la iniciativa que situaría a la comunidad “en la vanguardia” de la protección a las mujeres víctimas de la violencia machista y a sus entornos.

Según ha relatado la representante de AEBE, los datos de la Delegación del Gobierno, en Cantabria, desde el año 2009, indican que se han interpuesto 17.489 denuncias por violencia de género, se han registrado 966 llamadas al teléfono de atención a la víctima y se han establecido 3.959 órdenes de protección.

A esta dimensión de la violencia de género se suma lo que se denomina violencia de género de segundo orden, la que se produce en el entorno de la víctima. Bajo ese concepto, distintos estudios internacionales y legislaciones pioneras como la catalana encuadran a los ataques, agresiones y situaciones de acoso que sufre el entorno de las mujeres víctimas de violencia de género cuando las apoyan y prestan ayuda.

Así, algunas personas, grupos o instituciones, que dan apoyo a las mujeres, devienen objeto de violencia cuando las acompañan en el proceso de denuncia o cuando las defienden de la revictimización, como una forma de coacción contra este apoyo, “que incluso puede disuadir a las propias víctimas de denunciar su situación para proteger a su entorno”, ha indicado Monar, tal y como publicó en febrero la Agencia SINC en referencia al primer artículo publicado en 2021en “ViolenceAgainstWomen”, la revista científica más relevante en este ámbito y que analiza en profundidad el acoso de segundo orden.

Por su parte, el coordinador de IU ha planteado que el sistema de lucha contra la violencia de género en la comunidad autónoma dé un “salto de nivel” y se extiende a lo que se consideran las víctimas de segundo orden.

Para ello, Ruiz Salmón considera que “debemos avanzar” en la legislación hacia el “abordaje integral” que requiere la erradicación de esta “lacra” y destaca que Cantabria es una comunidad “pionera” en la atención a las víctimas de violencia de género, llegando a haber sido “precursora” con la aprobación de una Ley Integral que incluso se “adelantó” a la legislación estatal.

Por tanto, para “seguir siendo vanguardia”, toca abordar otras perspectivas de este problema, tal y como plantea la proposición no de ley que Izquierda Unida ha registrado para su tramitación y debate en el Parlamento de Cantabria, y que pasa por la modificación de la Ley Integral para la Prevención de la Violencia Contra las Mujeres y Protección a sus Víctimas, aprobada en 2004.

Ruiz Salmón ha apuntado que el “gran riesgo que no nos podemos permitir como sociedad es que las personas que ayuden a las víctimas sufran también violencia, porque eso contribuiría a lo que desean los maltratadores: dejar a las mujeres sin red de apoyo”.

El primer paso, ha señalado el coordinador de Izquierda Unida, es “reconocer la existencia” de este problema, como ya ha hecho, por ejemplo, Cataluña, al incorporar por primera vez y por unanimidad del arco parlamentario este concepto en la Ley 17/2020, de 22 de diciembre, de modificación de la Ley 5/2008, del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista de segundo orden, entendida como la “violencia física o psicológica, las represalias, las humillaciones y la persecución ejercidas contra las personas que apoyan a las víctimas de violencia machista”. Esto incluye los actos “que impiden la prevención, la detección, la atención y la recuperación de las mujeres en situación de violencia machista”, y quedó incorporado a la legislación en Cataluña al ser aprobada por unanimidad en diciembre de 2021.

Se trata, ha insistido Ruiz Salmón, de que Cantabria “continúe” el camino de “adelantarse” a la legislación que ya emprendió con la Ley de 2004.

LA MODIFICACIÓN LEGAL

En concreto, la proposición no de ley que Izquierda Unida ha registrado en el Parlamento de Cantabria el pasado jueves insta a la modificación de la Ley 1/2004, de 1 de abril, Integral para la Prevención de la Violencia Contra las Mujeres y Protección a sus Víctimas.

Así, se pide que se incorpore la violencia de género de segundo orden como forma de violencia, entendiendo ésta como aquella que comprende cualquier tipo de violencia y/o acoso ejercido contra las personas que dan apoyo a las víctimas de violencia de género.

Además, se propone crear mecanismos específicos para abordar este tipo de violencia, favoreciendo así una intervención integral y coordinada contra la violencia de género, garantizando la asistencia, protección y cobertura legal a las personas del entorno que dan apoyo y ayudan a mujeres en situación de violencia de género.

En la misma línea, se aboga por incluir en las evaluaciones y seguimiento de la violencia de género el análisis del impacto colectivo. Concretamente, el impacto en las personas víctimas de violencia de género de segundo orden, es decir, en aquellas que dan apoyo y/o asistencia a las mujeres en situación de violencia de género.

Finalmente, se apuesta por potenciar la intervención de la sociedad en general ante situaciones de violencia de género y asegurar la formación de las personas del entorno para ofrecer una ayuda adecuada.

 

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