Pablo Palencia compromete su apoyo a la Asociación Raza Parda de Montaña como estrategia para defender el modelo económico basado en la ganadería

FOTO: Miguel López
El consejero visita una explotación en Villagloria (Camaleño) y conoce a fondo el programa de mejora basado en el análisis genético de las reses

El consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, Pablo Palencia, ha relacionado el apoyo a las asociaciones de ganaderos, y en especial a la Asociación Raza Parda de Montaña, como estrategia básica para defender el modelo económico basado en la ganadería. 

 

Palencia, acompañado de la directora general de Ganadería, María Fernández, se ha entrevistado hoy en Potes con los directivos y varios ganaderos que forman esta asociación presidida por José Ignacio Gómez González a los que ha expresado su compromiso de apoyo de su Consejería, tanto en ayudas directas como en otro tipo de medidas para impulsar económicamente el sector, y que estarán contempladas en el futuro Plan estratégico del Sector Primario. 

 

Palencia ha manifestado la importancia de estas agrupaciones de ganaderos para potenciar la calidad alimenticia, el fortalecimiento de las razas autóctonas, la soberanía alimentaria de la región y el mantenimiento de la economía local y regional. 

 

La Asociación Raza Parda de Montaña tiene en Cantabria 124 miembros que cuentan en total con más de 5.000 cabezas de ganado de esta raza destinada a la producción de carne. 

 

El consejero, además de afianzar el apoyo de su consejería, ha dialogado con los miembros de la asociación para conocer sus principales problemas y ha visitado la ganadería de Conchi Llanes en Villagloria (Camaleño). 

 

Los miembros de la asociación han explicado a Palencia los avances que se han experimentado en los últimos años en la mejora genética de esta raza por medio de un programa de análisis del ADN.

 

Este programa cuenta con la colaboración del departamento de Genética de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, por el que se comparan las diversas características morfológicas de los ejemplares.

 

Gómez González ha explicado a Palencia que la asociación ya tiene un registro de varios años con el que se pueden relacionar los datos fenotípicos con los genéticos de los padres, madres y abuelos con los que se puede hacer una valoración de los terneros.

 

El presidente de la asociación ha puesto el ejemplo de la largura del animal, que supone añadir entre 60 y 70 kilos de carne, o la fortaleza de las patas. Gómez ha explicado que se buscan ejemplares con un buen rendimiento de carne, pero también de su sabor y calidad, sin olvidar otros elementos importantes de la raza bovina parda de montaña, como es su carácter amable y dócil, así como la de producir mucha leche para sus crías que pueda incidir en la característica de "buenas madres" de esta raza. 

 

La asociación, integrada en la Federación Española de Asociaciones y Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Parda de Montaña (FERPAM) tiene como objetivo el de velar por la conservación y mejora de la raza bovina parda de montaña, para lo cual trabaja en el desarrollo de libros genealógicos y el fomento de la investigación. 

 

También es un importante vínculo de unión de los criadores en España y su medio de expresión para la defensa de los problemas que los afectan, para lo cual promueve intercambios para dar a conocer novedades en las diversas experiencias e investigaciones sobre esta raza bovina.

 

Sus efectivos se agrupan mayoritariamente en explotaciones de tamaño medio con sistemas de producción extensivos, en los que predomina el aprovechamiento de pastos en terrenos montañosos, por lo que juega un papel socioeconómico destacado en las zonas que ocupa. Aunque esta raza está extendida por toda España, las principales zonas son Aragón y Cantabria, además de Asturias, Cantabria, Navarra, Sierra de Madrid y Castilla y León. 

 

La raza parda de montaña debe su nombre al color de su capa y de su asentamiento geográfico. Los primeros datos de esta raza aparecen en España hace más de 160 años, y se origina cruzando la raza parda alpina con razas autóctonas del norte de España para obtener un animal más productivo en carne. Esta raza está reconocida como raza autóctona de fomento en el catálogo oficial de razas de ganado de España. 

 

La asociación también realiza labores de organización de subastas, exposiciones y concursos; gestión de programas de selección y mejora genética de la raza; cursos de formación y charlas a los ganaderos; asesoramiento técnico a sus asociados; comercialización de semen y embriones e interlocución entre los ganaderos y las distintas administraciones públicas .